Clint Eastwood lo ha vuelto a hacer….sí, porque con su última película, “Million dollar baby”, y tras “Mystic river”, nos muestra otra historia de relaciones que toca nuestra fibra más sensible, haciendo aflorar nuestros sentimientos (y alguna que otra lagrimita).
Y es que parece que el bueno de Clint últimamente le ha cogido gusto al drama, que desde luego domina como pocos. Y no sólo el drama, ya nos soprendió con un un fantástico western (”Sin perdón”), que se convirtió poco después de su estreno en un clásico moderno. Nos divirtió con “Space cowboys” y su pandilla de jubilados astronautas. Nos “alegró el día” con Harry el sucio. Nos descubrió que también maneja el thriller con “Poder absoluto”. Nos hizo ver que este mundo no era tan perfecto en “Un mundo perfecto”. Nos hizo sentir el jazz con “Bird”. Y finalmente el tipo más duro del oeste nos hizo llorar con “Los puentes de Madison”….quién lo iba a decir. Muchos son los títulos que podríamos poner aquí…afortunadamente su filmografía es extensa, variada y de calidad.
Dicho todo esto, podreis pensar que no seré demasiado objetivo para hacer una crítica de su película. Y tal vez sea verdad….pero al fín y al cabo como decía Harry en “La lista negra”: Las opiniones son como los culos, todo el mundo tiene uno.
Para no andarme por las ramas…el argumento de la película gira en torno a Maggie (Hilary Swank), una principiante boxeadora que desea ser entrenada por Frankie Dunn (Clint Eastwood) a pesar de las reticencias de éste por tratarse de una mujer. Finalmente la acoge y la lleva a lo más alto….hasta que un golpe de mala suerte hace que todo se derrumbe. No quiero destripar la película, ni mucho menos, sólo diré que muchos de vosotros encontrareis un parecido razonable con una reciente película española de gran éxito, pero la verdad, éste parecido no es más que circunstancial y lo que menos importa.
Pero que no os engañe, a pesar de que parece que este sea una película de boxeo, se trata sobretodo de una película de sentimientos y relaciones. Las establecidas entre Frankie y Maggie…una relación que se acaba haciendo cada vez más estrecha. Entre Eddie (Morgan Freeman) y Frankie…este último torturado y sintiéndose culpable de que el primero perdiera el ojo en sus años de juventud. Entre Maggie y su familia, con una madre y hermanos que no la apoyan en su deseo de ser boxeadora. O entre Frankie y su hija…una hija a la que no ve desde hace años.
En definitiva, el deporte escogido es lo de menos, no es más que una mera cortina de humo para esconder lo que hay detrás, el verdadero eje sobre el que gira todo el film: sus personajes, la trama creada entre ellos y sus torturas personales. Una trama que está genialmente protagonizadas por tres actores de peso. Que podemos descubrir de Clint Eastwood y Morgan Freeman a estas alturas?? La protagonista femenina también nos demostró que controla el drama en “Boys don’t cry”, un papel que le valió el Oscar.
La película va in crescendo, tejiendo poco a poco una maraña de sentimientos entre los dos protagonistas, hasta que llegamos a sus últimos tres cuartos de hora finales de metraje, en el que se desarrolla la parte más triste y dura de la historia. Un desenlace que hace cambiar la forma de ver la vida de Frankie y que el director sabe manejar con pulso firme y sin caer en la lágrima fácil, aunque consigue que todos acabemos con un pañuelo tras los títulos de crédito.
Lo + : El trabajo de todos y cada uno de los actores
Lo – : ¿Hay algo malo?






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